Es curioso como empecé, en marzo, estos cursos sin saber que se venía una pandemia y que la educación virtual seria el nuevo paradigma. En paralelo a estos cursos, siguen las clases de la materia, en la que soy auxiliar docente, casi de la misma forma que seguían sin virtualidad. En realidad, hemos digitalizado los contenidos y las evaluaciones, pero no hemos cambiado realmente a educación virtual. Y esto se ha notado sobre todo en las evaluaciones. Las evaluaciones han demostrado que a los estudiantes les falta metacognición en todo el proceso de enseñanza y aprendizaje. Les falta conocer las competencias y resultados de aprendizaje a adquirir al final del cursado. Les falta conocer los criterios de evaluación; y la evaluación ha sido una sorpresa para ellos.
Este curso, y en concreto estas actividades, me han hecho pensar mucho y realmente cambiar el "chip" respecto a la evaluación. Esta actividad en concreto, me ha puesto realmente en el lugar del estudiante. Me he dado cuenta de la importancia de que los criterios de la evaluación deben ser transparentes, públicos y compartidos, como dicen Rebeca Anijovich y Graciela Cappelletti en el video "Criterios de evaluación" que dejo a continuación. Esto se ha quedado grabado a fuego y es lo que he querido plasmar al diseñar la rúbrica y la guía de evaluación.
"Rúbrica"...una palabra que aprendí a principio de este año cuando comencé estos cursos. Personalmente, creo que la rúbrica analítica es más adecuada para mi asignatura en comparación con la holística. Aunque tal vez lleva más trabajo diseñarla, creo que es más completa y los criterios de evaluación quedan más claros tanto para el docente a la hora de evaluar como para el estudiante a la hora de ser evaluado.
He comentado estos hallazgos con mis colegas de cátedra. Les gustan estas ideas innovadoras, pero el principal problema que alegan es "la falta de tiempo". ¿Es realmente la falta de tiempo el problema? ¿Las rúbricas serían una inversión a futuro para que estudiantes y profesores mejoren el proceso de enseñanza y aprendizaje? ¿Estamos dispuestos a hacer esa inversión de tiempo y cabeza? ¿Estamos dispuestos a revolucionar el proceso de enseñanza y aprendizaje, aunque sea en nuestra cátedra?


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