lunes, 30 de marzo de 2020

TENDENCIAS METODOLÓGICAS

Tenemos a nuestra disposición muchas herramientas para el aprendizaje que nos demanda la sociedad actual. Sin embargo, "tener un PLE y no conocerlo o no saber cómo enriquecerlo/mantenerlo implica desperdiciar su potencial en tanto que herramienta de meta cognición. Si no entendemos cómo aprendemos, es muy difícil que podamos replicar nuestros mecanismos de aprendizaje en situaciones similares o reconducirlos y enriquecerlos cuando no sabemos enfrentar una situación en la que debemos aprender cosas nuevas. Y eso supone un problema serio de adaptabilidad en un mundo en que la necesidad de aprender es no solo permanente (aprendizaje a lo largo de toda la vida), sino más amplia que nunca (aprendizaje en más y variados aspectos, a lo «ancho» de toda la vida)"(Castañeda, L. y Adell, J., 2013).

En cuanto a los juegos, me parece que estas metodologías ayudan mucho al aprendizaje, sin embargo, el diseñarlos consume mucho tiempo. Por ejemplo, si lo utilizamos para evaluar conocimientos, primero debemos conocer la rúbrica de las metodologías y según ello diseñar las preguntas que se evaluarán. El rosco que creé me llevó bastante tiempo porque hay que estar muy pendiente de las configuraciones necesarias para que salga correcto. Nos ocurrió a la hora de utilizar la plataforma Moodle para realizar pruebas de asimilación. Primero tuvimos que diseñar las preguntas, pero a la hora de volcarlas en la plataforma, experimentamos que la cantidad de tiempo que se necesita para cargar una pregunta “no tradicional” como un Verdadero o Falso es grande. Tal vez, tendríamos que tener a una persona, a quien se le entregue el material "en papel" y él lo digitalice. 

La situación que estamos viviendo con esta pandemia nos ha puesto en evidencia que no estamos preparados para afrontar una metodología de enseñanza plenamente virtual. Claramente porque es otro sistema de educación y aprendizaje, por lo debería ser una responsabilidad tanto de las instituciones como de las personas que trabajan en educación, la formación en TICs y la actualización permanente en metodologías de aprendizaje. 





REFERENCIAS 

Castañeda, L. y Adell, J. (2013). Entornos Personales de Aprendizaje: claves para el ecosistema educativo en red. Alcoy: Marfil. Recuperado de: https://www.um.es/ple/libro/

lunes, 23 de marzo de 2020

Las competencias de la profesionalización docente

Ahora puedo ponerle palabras a lo que he visto a lo largo de mi poco recorrido como docente y a lo largo de este curso. Se dejó entrever algo en lo que dijo Marcos Bruno y ya lo fueron diciendo más 
claro los videos y por último el de Marco Común de Competencia Digital Docente (INTEF 2017).

La tecnología es una herramienta, que es clave conocer y manejar, pero no solo basta con eso si no que como su nombre lo indica es un medio para un fin que es la educación de los jóvenes de hoy.

Lo de Marcos Bruno no significa que no sea cierto, creo que la cuestión es que no todos los alumnos, al igual que las personasen general, tenemos las mismas curiosidades, prioridades, expectativas, aspiraciones: hay alumnos que se conforman con aprobar el curso, otros con aprender y aprobar y otros a volar mucho más alto. La educación formal es un marco que permite guiar a los alumnos y presentar herramientas para desenvolverse en el mundo. Pero hay casos excepcionales como Steve Jobs que logró ser un empresario exitoso sin necesidad de la educación formal. Pero no todos seremos él.
Este año en mi facultad se está poniendo énfasis en la formación en competencias del futuro profesional. Se está desarrollando un nuevo Proyecto de Desarrollo Curricular que intenta modificar el antiguo plan de estudios y la formación en competencias sea un imperativo curricular. Lo veo en mis colegas, que, exceptuando mi jefa, son todos más jóvenes que yo y podrían saber más sobre las TIC porque han nacido en la era digital. Sin embargo, no es así. Ya sea porque no les han interesado la tecnología o porque sus aspiraciones han estado puestas en otra cosa (considero que todos han tenido acceso a la tecnología). Tampoco tienen esa avidez de buscar, encontrar y saber usar “todo en internet”. Eso sí, nos complementamos bien porque ellos tienen más desarrolladas las competencias cognoscitivas, interpersonales y didácticas.

También me doy cuenta que muchas veces aprendemos e investigamos por necesidad y si algo no lo requiere o exige lo dejamos de lado hasta que se vuelve a necesitar y así nos volvemos obsoletos. 

Durante mi estadía en España, las actividades que realizaba me “exigían” estar al día en cuanto a tecnología, por ejemplo. Utilizaba muchos recursos TIC. Sin embargo, al volver a Argentina dejé de usarlos y me he desactualizado, aunque obviamente sigo teniendo la capacidad de adquirir conocimientos.

Por lo que, en cuanto a competencias digitales docentes y tal como lo reflejo en el mapa mental, me siento segura en cuanto al área competencial 1 (marcadas en verde en el Mapa mental) y algunas competencias de las otras áreas marcadas en amarillo y rojo en el Mapa mental.


martes, 17 de marzo de 2020

Tecnologías de "ayer y de hoy"

La tecnología de ayer

Tengo 37 años y tal como se describe a los millenials, nací con la era digital. Siempre me gustó la tecnología, siempre tuve la curiosidad de aprender cada vez más porque veía la utilidad de la misma en la vida diaria.
Mi primer contacto con la “era digital” fue a los 10 años ya que en la escuela primaria teníamos clases de computación e informática. Además, mi padre viajaba bastante al extranjero y nos comunicábamos con él por Yahoo Messenger.

Al poco tiempo apareció el celular en mi vida y las computadores portátiles. Además de llamadas y mensajes de texto, obviamente lo usaba para escuchar música.

En la facultad no tuvimos un contacto asiduo con la informática, era más de “puertas para adentro”, dependía del acceso que cada uno tuviera en su casa. La facultad contaba con computadoras en la biblioteca y había una sala de informática donde realicé dos cursos de programas específicos para investigación. Pero no había una exigencia en el uso de tecnologías ni el método de aprendizaje estaba “digitalizado”. Y fue en la facultad donde comencé a utilizar ICQ y Messenger de Hotmail para hacer amistades de todo el mundo: internet rompió las barreras del espacio. 

Gracias a internet me puse en contacto con profesionales de todo el mundo y por ello pude asistir, desde primer año de la facultad, a cursos en el extranjero. Incluso al terminar la carrera, obtuve una beca para hacer el doctorado en España. No conocía físicamente a mi director y él tampoco a mi.

Sin embargo, la importancia de internet en el ámbito académico la palpé con mi hermana más pequeña cuando un día se cortó la luz y justificaba el no poder hacer la tarea de la escuela por no poder acceder a Wikipedia para encontrar las respuestas. 

La tecnología de hoy

La experiencia de vivir en Madrid fue muy enriquecedora en muchos aspectos. Lo digital y tecnológico está mucho más desarrollado que en Mendoza y más disponible a todos. Sucede como en Estados Unidos donde la tecnología es más barata y por lo tanto, también más accesible.

La tecnología formaba parte y se volvió casi indispensable para mi vida. El celular o la notebook tenían aplicaciones para el día a día. Tenía aplicaciones para consultar las calles y recorrer ciudades, para escuchar música, para consultar horarios y rutas de transporte público, para manejar mi cuenta bancaria, para leer libros, para seguir el guión de misa, para chatear con mi familia y amigos, para revisar el correo, etc. Unos años me pidieron ayuda para ser el soporte informático en unos blogs por lo que me adentré en la creación de blogs, páginas webs y edición de videos.

Sin embargo, me di cuenta de que no todo el mundo está interesado en la tecnología o no ha tenido acceso a ella. Me di cuenta de ello, sobretodo al volver a Mendoza. Al hemisferio sur va llega con demora lo “bueno y malo” que ya vivió el hemisferio norte. Uso mucho el celular pero la gente que me rodea no conoce todas las ventajas de uso del mismo. 

Uso Google Maps y Moovit para conocer horarios y recorridos del transporte público y recorridos en carreteras. Booking y Airbnb para conseguir alojamientos. Las redes sociales que más utilizo actualmente son Instagram y Facebook. Como mensajería instantánea Whatsapp, Telegram y Facebook Messenger.  Uso iBook para leer libros digitales sobre todo en formato ePub. Ya no voy al supermercado: hago la compra por PedidosYa. Cuando salgo a comer o hago alguna compra uso Mercado Pago, ideal y muy parecido a mi vida en España donde casi todo se manejaba sin efectivo. Tengo las aplicaciones de los bancos para hacer todo tipo de transacciones sin pisar la sucursal. Youtube para que mi sobrina vea videos pero yo principalmente la uso para escuchar música. Y algunas otras. Aunque creo que en Mendoza el uso de todas estas aplicaciones se dificulta un poco debido a la poca distribución de la red wi fi y a veces baja “potencia” de la red de telefonía.

También me he dado cuenta que como la tecnología forma parte de mi vida diaria, hay algunas capacidades que he ido perdiendo con el tiempo, como por ejemplo la capacidad de memorizar, porque ya no se usa: todo se anota de manera digital estando disponible en la nube y en cualquier dispositivo. Por lo tanto, en la manera de educar y de aprender esto repercute.

Desafío actual

Considero que hay que usar más la tecnología porque nos ayuda a que muchos procesos sean más eficientes y efectivos.

Sin embargo, el gran desafío que tenemos es que nosotros los “viejos” tenemos que enseñar a las nuevas generaciones, que poseen una forma de pensar y de adquirir conocimientos totalmente diferentes. 

En mi época de colegio y de universidad, la enseñanza formal no contemplaba el aprendizaje utilizando las nuevas tecnologías en contraposición con la época actual. 

Podemos llegar a manejar todas las herramientas tecnológicas pero tenemos que adecuar nuestra estructura mental y nuestra metodología de enseñanza a lo nuevo. 


miércoles, 11 de marzo de 2020

Presentación

Mi nombre es María Laura Flores Cáceres, pero mi nombre artístico es Laura Flores (el oficial es muy largo).
Soy Ingeniera Agrónoma por la UNCuyo y Doctora en Biología por la Universidad Autónoma de Madrid. Estuve casi 10 años formándome y trabajando en España. Me he dedicado principalmente a la investigación y desde el año pasado volví a Mendoza a trabajar como JTP en la cátedra de Edafología de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo. En un futuro cercano también trabajaré, si Dios quiere, en la cátedra de Estadística. Por esto, me inscribí en el curso de SOCIEDAD, EDUCACIÓN Y TIC, para adquirir más herramientas para transmitir los conocimientos a los alumnos.
Para diseñar el avatar pensé en dos cosas que me gustan: los viajes y la fotografía.